En Iquique, la combinación de suelos arenosos con napa freática alta cerca de la costa exige soluciones de refuerzo que vayan más allá de los métodos convencionales. El diseño con geoceldas aparece como una alternativa eficaz para distribuir cargas y controlar la erosión superficial, especialmente en taludes de la Ruta A-16 o en terraplenes de la zona industrial de Alto Hospicio. En proyectos donde el suelo de fundación tiene baja capacidad portante, suele complementarse con un ensayo de placa de carga para calibrar el módulo de reacción, o con estabilidad de taludes cuando se trabaja en laderas del cerro Dragón. En Iquique, las geoceldas ayudan a reducir la deformación diferencial en suelos que alternan capas de arena fina con limos salinos.

El diseño con geoceldas en Iquique permite controlar la erosión eólica y distribuir cargas en suelos arenosos con baja cohesión.